Pedrito había pasado las noches en vela con pesadillas sobre aquel momento. Se recreaban en su cabeza las peores escenas posibles… que si se le olvidaba todo y se quedaba en blanco, que si se tropezaba al entrar en la sala, que si le preguntaban que qué había estado haciendo todos aquellos meses que estaban en blanco en su curriculum,…¡Vamos! ¡Todo lo contraindicado antes de una entrevista de trabajo! Y con aquella disposición se iba a enfrentar a aquel momento. ¿y qué pasó?

Pues que Pedrito nos pidió consejo y con un estilo desmesuradamente seguro y elegante enfrentó aquel día. Estos son los tips que hicieron de la entrevista de nuestro protagonista todo un momento de éxito:

1. Bajo ningún concepto pretendas arriesgar con tu aspecto, saliendo de lo que estas acostumbrado y haciéndote sentir fuera de ti mismo.  Sí vale, debes ir elegante, pero si no acostumbras a llevar traje quizá no es el mejor momento. Puedes encontrarte más cómodo con una americana y unos pantalones clásicos, y todo ello bien combinado creará el aspecto que necesitas. Si en cambio eres de los que disfruta poniéndose traje, sobre todo por aquello de darle uso al que tienes en el armario, es buen momento para ello. Evita los que son absolutamente negros. A nosotros nos encantan los marrones, azules y grises, que combinados adecuadamente con una buena corbata son un acierto absoluto.

2. Has decidido llevar corbata, por aquello de que te la juegas a una sola carta y quieres el look premium. Pues entonces ten en cuenta que tu corbata no puede llamar más la atención que tú. Tú eres el valor seguro, lo que necesita la empresa, y la corbata es el complemento que acompaña a ese valor. Así que nada de colores estridentes ni telas brillantes. Absolutamente NO. Vamos a movernos entre las gamas de colores más sobrios y por supuesto mates. Qué cuáles, pues los granates, los verdes, los azules, los grises… Nosotros evitaríamos los negros, que aunque están de moda son excesivamente sobrios.

    

¿Rayas, cuadros, topos o lisas? Descartamos las figuritas que quedarán muy bien para tu tiempo libre pero no para este momento. Los cuadros y las corbatas de topos son una buena opción si no tienen excesivo contraste de colores para como decíamos no llamar la atención más que tú. En el caso de elegir una corbata lisa ten cuidado tambien con el color, pero si te cuesta combinar, quizá sea tu mejor opción. Nosotros descartaríamos las rayas si aún tienes cara de chaval por aquello de que parezcas de una escuela de las de pagar bien.

No haría falta decir que hagas el nudo de corbata que hagas – que puedes consultar en nuestra sección Nudos de corbata y pajarita-, la corbata debe llegar hasta el cinturón, ni más ni menos. Ni hueco entre el final de la corbata y el cintutón ni que te sirva para tapar vergüenzas. Para eso está la cremallera. Y  aunque no seas de usar habitualmente corbata conservarlas adecuadamente, estiradas en una percha es el mínimo indispensable, para que el día que la luzcas no parezcas que se te ha enganchado  al triturador de papel y la has conseguido rescatar.

3. Ya hemos dicho que llevas cinturón. Y añadimos unos calcetines que combinan con tu traje. Pues asegurate de que el largo del pantalón y tus calcetines se llevan bien. Calcula que al sentarte no parezca que te has agarrado el pantalón para meterte en un charco. No queda bien por si quedaban dudas.

Ya tienes casi todo hecho. Tu aspecto habla por si mismo. Eso será lo que hable por tí antes de que digas nada. Y con parte de los puntos que necesitas ya ganados, ahora sólo queda demostrar que eres lo que necesita esa empresa porque tú tienes mucho que aportarles. Sonríe y ¡suerte!

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